EL PEZ


El pez flota en la paz de la profundidad. Si sale alguna vez a la superficie pronto vuelve a hundirse en sí mismo, en la oscuridad. Vive en el océano insondable y solo el ojo experto lo ve. El pez habla a la vez del supraconsciente (tu lado espiritual, tu capacidad de crecimiento, tu sensación de bienestar, tu fuerza y tu valor) y de tu subconsciente (el que almacena hechos del pasado, emociones bloqueadas y miedos, la fuente de tus instintos e impulsos).

El inconsciente se compone de una fuerza negativa de resisten­cia que genera miedo: el subconsciente simbolizado por la oscuridad, y de un ansia o fuerza positi­va que desea unión y genera amor: el supraconsciente simbolizado por la luz. Estas dos fuerzas permanecen fuera de tu conciencia. Te comunicas con ellas a través de los sentimientos, los sueños y las intuiciones y la mente lógica suele cortar esa conexión.

El pez te habla de esto porque está muy bien camuflado por el trasfondo oscuro, pero de vez en cuando un movimiento brusco genera un destello de luz, un centelleo con sus irisadas escamas para luego girar rápidamente donde la luz no choque con él y desapa­recer. Son destellos de tus fuerzas de unión, lo que en ti te impulsa a elevar tu vibración con la conciencia. Por eso tiene tanto fósforo en su carne, el mineral portador de la luz, para que ilumines lo orgánico en ti.

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