La comadreja


La comadreja es el espía natural. Aprovecha su discreción y su plasticidad corporal para acercarse sin ser vista, para espiar y descubrir los secretos. Personifica el sigilo.

Gracias a su cuerpo extremadamente alargado y flexible cabe en huecos que ni te puedes imaginar.  La comadreja habla del secreto, el enigma, lo arcano, lo oculto. Por tanto, de la confidenciali­dad, la reserva, la cautela. Ella vigila, descubre, escucha completa­mente oculta y silente, y así te trae el mensaje del otro. Su poder es una capacidad de observación aguda y ex­haustiva del enemigo en el anonimato, en la oscuridad de la tierra; y te hace tomar conciencia y adquirir la capacidad de descifrar las tramas; ver dentro del alma de los demás y descubrir sus intrigas, sus anhelos y sus miedos. Colocarte dentro del alma del otro y comprender la verdad de lo que hace aunque no coincida con lo que dice.

Esa capacidad da mucho poder. Por eso la realeza usa la piel de mustélido para adornar sus hombros, porque los oídos de un mustélido oyen el significado real de lo que se dice y sus ojos ven por debajo de la superficie de una situación, lo oculto, lo secreto, lo que los demás tratan de manejar. Esa capacidad dota del conocimiento de las fuerzas y flaquezas del otro y de ti depende hacer un buen uso o un mal uso de esa información.

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