Animales Perdidos y Abandonados


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Ya está aquí la nueva entrega de «El Amor que nos Rodea», la sección de Concha Romero del Toro en el podcast Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y el bien que hacen a nuestras vidas.

En esta ocasión Animales Perdidos y Abandonados, el 14º podcast en el que abordamos un tema desafortunado; los abandonos de animales y los que se pierden, visto desde una perspectiva muy novedosa, cómo lo viven desde su punto de vista y lo que nos cuentan en las comunicaciones con ellos. También hay sugerencias para manejarse en estas situaciones.

el amor que nos rodea

¡Que la conciencia animal os guíe!

Por si eres más de leer:

Animales perdidos y abandonados:

Desde «el amor que nos rodea», me gustaría poner un poco de contexto acerca del punto de vista del animal que vive con la inteligencia del corazón cualquiera de las dos situaciones.

Cada vez que un animal se acerca a nosotros, está poniendo sus esperanzas en nosotros. Ellos son puro amor, aman completamente, y como ya hemos dicho, al preferir nuestra compañía se vuelven menos receptivos a la influencia de su espíritu grupal que marca la forma sabia de comportamiento de la especie, es decir, que inician su individualización, o su personalidad o un primer esbozo de ego al preferirnos a nosotros, y eso es una tremenda responsabilidad de nosotros hacia ellos, porque al abandonar sus puntos de referencia como especie, que es como ir sin brújula, el animal espera mucho de nosotros.

Por tanto, adoptar a un animal es como hacer una promesa de amor, a partir de ahí un abandono, es un incumplimiento de promesa, es una traición a la confianza ciega de amor que depositó, y eso es nuevo para él como animal, es algo incomprensible, es la primera vez que experimenta una fractura así de las leyes naturales, lo vive como algo muy doloroso, inicia su evolución con el sufrimiento, como nosotros, entra en contacto con lo perverso, que hasta ahora no conocía y que no puede comprender porque está fuera de las leyes de la naturaleza que seguía. Es la primera vez que hay fronteras al amor y hay mucha confusión en él.

Para empezar, hay que tomar conciencia de que un animal no es un juguete que se puede arrinconar en el garaje cuando molesta, es un ser sintiente con un corazón enorme que empatiza con nosotros, con nuestro estado emocional, se hace uno con nuestras emociones, se comunica con nosotros con sus lenguajes corporales y del corazón, aunque no le entendamos o no podamos oírle, se está comunicando constantemente.

Además hay que hacer el esfuerzo de darse cuenta de que no es humano, no genera pensamientos ni elabora creencias, no nos juzga, no nos miente, es amor puro, sincero e ingenuo, no hay dobleces en él, por tanto, no nos quiere engañar ni juega con nosotros, es decir, que no es aconsejable traducir sus comportamientos con nuestros códigos de humanos, hay que tratar de respetar su espíritu de animal y tratar de ponerse en su lugar, respetar su forma de vida y sus costumbres, dejar que las desarrolle poniendo ciertos límites para la convivencia en el hogar con amor, pero teniendo siempre en mente que como animal tiene sus necesidades, y si genera comportamientos que no podemos comprender, darle la vuelta y ver ese comportamiento desde “qué está reflejando este comportamiento de mí”, puesto que como hemos dicho se hace uno con nuestras emociones y nos hace de espejo.

Garbiñe ha escrito un artículo que habla sobre esto y que os recomiendo, titulado “Socializar o Condicionar”, lo encontraréis entrando en su web terapiahumanimal.com.

Todo esto, sé que no es fácil, pero si nos paramos, si le prestamos atención consciente, sin juzgarlo, abriremos ese fantástico hemisferio derecho con el que mirarlo con ojos nuevos y comprenderemos intuitivamente qué nos está pidiendo cada animal.

Pero como también hablamos de animales perdidos, me gustaría plantear una cuestión: Personalmente, me llama mucho la atención la fobia a tolerar animales deambulando por nuestras poblaciones, cosa que en el pasado era algo habitual, los vemos como animales sin un hogar humano, con esto quiero decir, que es posible que a veces interpretamos que un animal está perdido o abandonado porque quizás estamos humanizando a los animales o quizás tenemos dependencias emocionales con ellos, o no respetamos su naturaleza que está unida al todo y en armonía con su entorno. Habría que revisar en nuestro interior porqué hoy en día nos parece que un perro o un gato no debe vagabundear suelto, y porqué a veces interpretamos que está perdido… que puede que sea así…

Pero también podríamos plantearnos que a veces un animal suelto, no está perdido o abandonado, a veces sólo sigue su camino.

Hay que tener en cuenta que ellos no saben a dónde van ni qué les pasará, pero saben que la vida les señala el camino, confían y se abandonan a su intuición, con una capacidad de adaptación asombrosa, ellos confían en que la vida les llevará donde tienen que estar y que vivir es recibir las lecciones con agradecimiento y evolucionar a base de experiencias.

Los animales aprovechan cualquier olor, cualquier información de la naturaleza, porque están muy conectados a ella, y esa información les da una oportunidad de supervivencia mucho mayor de lo que nos creemos. Saben escuchar, y ven energías sutiles que nosotros no podemos ver, porque sus sentidos perciben más que los nuestros, están infinitamente más adaptados a la naturaleza que nosotros, es decir, que están en comunicación continua con el medio que los envuelve.

Los animales saben de forma intuitiva donde van, tienen visiones de su ruta, de dónde la vida les espera, es cierto que cuando les fallamos, o les abandonamos sufren por la confianza rota como he dicho antes, pero, aun así, se manejan con el sufrimiento mucho mejor que nosotros, no lo mantienen vivo a perpetuidad, y saben que este sufrimiento también forma parte de su individualización y evolución como ser vivo. Porque igual que nosotros, son una gota de espíritu que experimenta los caminos de la conciencia y aprende a expandirla.

La lógica del alma animal no es como la nuestra, así que, lo que a nosotros nos parece un vagabundeo, puede ser una espera o una búsqueda, la del lugar concreto, o el momento justo, la de las caras familiares que sabe que debe encontrar, sin participación de la lógica, sólo con la intuición.

Por tanto, habría que hacer un esfuerzo por deshumanizarlos, dejar de pensar que están igual de angustiados que nosotros estaríamos si nos hubiéramos perdido, como base para empezar a escucharlos y plantearse que, si interpretamos como desvalido y necesitado de ayuda a cada animal que vemos deambulando solo, quizás esa interpretación no habla del animal sino de nosotros mismos, porque estamos proyectando en él nuestro propio sufrimiento. Quizás la angustia de la pérdida es nuestra angustia.

Creo que la clave está en aprender de cómo los animales viven su vida, ellos nos enseñan a amarnos y así amar a todos los seres y respetar sus procesos, nos enseñan a buscar qué amar en cada ser o situación, y por eso, antes de emprender acciones, primero hay que escucharse, para averiguar desde dónde se emprenden las acciones, porque si es desde los miedos, desde las carencias afectivas o las creencias rígidas, es mejor primero conectar con nuestro corazón y soltar nuestras creencias, nuestras interpretaciones con los códigos humanos de las cosas y tratar de elevarse para ver la situación con perspectiva. Porque todo tiene un sentido elevado.

Luego, aceptar las experiencias de pérdidas o huidas de animales como oportunidades de introspección y auto observación de los miedos y los apegos, porque los animales lo viven con una inteligencia más sencilla y más sabia, y no nos culpan por nuestros errores, ellos lo viven como oportunidades de aprendizaje y expansión de la conciencia.

Y, también, poder ser humilde y reconocer que su forma de vivir su vida es más sabia que la nuestra y agradecer todo lo que nos muestran de nosotros mismos.

En definitiva, ante una situación de pérdida o huida, hacer lo que creemos que es lo correcto, si, aunque siempre cuestionando desde dónde lo hacemos, y soltando el resultado, porque no podemos controlarlo todo, la inteligencia de la vida es la que dispone del resultado, porque sabe qué es lo mejor para el crecimiento de todos sus seres, también aceptando cada momento como es, como hacen los animales, pero sobre todo escuchando a nuestra intuición para saber qué papel nos pide la vida que juguemos en esa experiencia.

Por ejemplo, cuando era joven y estaba estudiando a finales de los ochenta, volvía a casa en coche y en el acceso a la autovía vi un perro cruce de pastor alemán con collar, que andaba suelto y me dio la sensación de que parecía muy confuso. Mi primera intuición fue: lo van a atropellar, así que paré en el arcén y llamé su atención y le di la orden de que subiera al maletero. Me sorprendió la facilidad con la que subió a la primera sin necesidad de insistir, era un perro muy simpático y cariñoso, y seguramente me estaba viendo como un ángel salvador, lo llevé a casa, pero algo me decía que no era esa clase de encuentro en la que el animal llega a tu vida y se integra en tu familia, tuve la intuición de que buscaba a su propia familia y quería volver con ellos, de hecho tenía la imagen en mi cabeza de una pareja que lo buscaba, así que rápidamente pensé en un punto intermedio para que el animal conectara de nuevo con las personas que lo estaban buscando y averigüé por teléfono cuál era la protectora de animales más cercana al punto en el que me lo encontré. Volvimos al coche y lo llevé allí. Me despedí con la sensación de que estábamos siguiendo el plan, de que yo había sido un mediador necesario para que la experiencia acabara bien, y el animal estaba relajado y feliz.

Pero en el viaje de vuelta la mente se apoderó de la situación, hasta ahora digamos que era la intuición la que me movía, pero llegó el momento duda; no sé si estará bien en la protectora, y si debía habérmelo quedado, igual sus familiares no aparecen…

Así que al día siguiente volví a la protectora con la idea de que si los familiares no aparecían lo adoptaría yo, y ¡ya no estaba! ¡Los familiares aparecieron!

Es importante mantener el canal de la intuición abierto para poder ser lo que la vida necesita que seas en cada momento, y para lograrlo es bueno usar con frecuencia métodos que acallen la voz de la cabeza como relajaciones, meditaciones, o hacer deporte, que también es una forma de acallar la mente si nos centramos en el movimiento, en definitiva, formas de abrir el hemisferio derecho, porque así podremos actuar desde lo que la vida nos pide y no desde nuestros miedos o nuestras interpretaciones o creencias mentales.

De hecho, gracias a las comunicaciones con animales sabemos que los hay que no quieren ser encontrados y eso hay que aprender a respetarlo, hay que aprender soltar o dejar ir…

Además, como hemos dicho muchas veces, y esto lo sabemos también gracias a las comunicaciones que tenemos con ellos, un animal no teme a la muerte en sí misma, ellos la viven con naturalidad, sabiendo que todo son tránsitos y todo cambia, la vida es un tránsito, sí temen la saña, el odio o el sadismo que precede a una muerte si es a manos del humano, pero no en la naturaleza, porque ellos están en armonía con lo natural y saben que al estar en este plano es la inteligencia de la vida la que dicta si les llega o no su hora y lo aceptan con amor por el bien del equilibrio del ecosistema.

A veces en las comunicaciones con los animales perdidos, vemos cómo los humanos tienen mucho miedo a que su animal perdido haya muerto y cuando se confirma, se obcecan con encontrar su cuerpo, y muchas veces pasa que los animales no lo comprenden y no revelan dónde yace su cuerpo, porque una vez lo abandonan, el cuerpo carece de importancia para ellos.

Como he dicho antes, los animales no nos juzgan, no generan pensamientos ni creencias, simplemente se defienden, y cuando un humano rompe la armonía o el equilibrio de las cosas, o cuando una relación ya no aporta, saben que una solución es huir, o permitir esos despistes fatales que hacen que se pierda, porque se rinden a lo que la vida les pide con una confianza inquebrantable, e intuyen que la vida les pide pasar a la siguiente experiencia, porque saben que ese despiste también forma parte del aprendizaje, tanto para el humano como para él.

A veces los animales saben que su camino no va a ser el de la dicha, pero aun así lo escogen, porque es el suyo y tiene su razón de ser, que no alcanzan a comprender, pero les da igual, porque confían. Saben que hay un aprendizaje detrás.

Y toda esa sabiduría sencilla es la que nosotros podemos que aprender de ellos.

Por lo tanto, en resumen: nunca traicionar el amor de un animal con un abandono, y si por esas casualidades de la vida se pierde, hacer lo posible por encontrarlo, pero siempre teniendo abierta la voz interior que nos dice que todo es como debe ser, que la vida son cambios permanentes y todo tiene un sentido elevado, para aprender lo que hemos venido a aprender.

Buscar al animal desde el amor y el respeto que le tenemos, pero vigilando nuestros miedos y nuestros apegos, preguntándonos, ¿lo busco por su bien o lo busco por mi bien?

Y revisar constantemente desde dónde hacemos la acción. Así no perderemos el objetivo último del hacer las cosas, que es expandir nuestra conciencia con los aprendizajes.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

Si te interesa oírlo entero: también en IVOOX

Si quieres oír más programas, los puedes encontrar en esta web

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