Animales y Terapia


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Una nueva entrega de «El Amor que nos Rodea», la sección de Concha Romero del Toro en el podcast Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y el bien que hacen a nuestras vidas.

En esta ocasión el Título: Animales y Terapia un programa en el que nos preguntamos si hay suficiente conciencia en el uso de los animales para terapias, o es un abuso, y hablamos de casos y experiencias personales.

el amor que nos rodea

¡Que la conciencia animal te guíe!

Si te interesa comprender mejor a los animales y el amor que son, la sección «El Amor que nos rodea» está inspirada en el curso «Las 7 Leyes de los Animales»

Por si eres más de leer:

Voy a empezar diciendo, que cualquier contacto con un animal es una terapia, y la explicación es la siguiente, todos en este planeta somos seres de amor, incluidos los animales, nacemos del amor, expresamos el amor y buscamos el amor, pero en nosotros los humanos, el amor sale muy distorsionado al atravesar las capas y capas con las que nuestro Ego mental nos protege, sin embargo, los animales son amor puro, limpio, sin distorsionar, son auténticos, y pueden ser nuestros modelos, y esta es la base de la Zooterapia actual:

Los humanos necesitamos detectar esa coraza y poder expresar el amor que somos sin distorsiones, y los animales se ofrecen a ayudarnos con su ejemplo y a veces de otras formas:

A través de la historia, los primeros animales usados para terapia humana tuvieron usos muy concretos como la sanguijuela, que nos inyectaba heparina, un anticoagulante que hace la sangre más fluida, o también las larvas de mosca que comían el tejido purulento en una herida infectada.

Hoy en día también usamos insectos para terapias concretas como las Abejas con sus picaduras que sanan enfermedades o los pececillos que comen nuestro tejido muerto de la piel, o perros que huelen el cáncer o son adiestrados para detectar antes de que ocurran los ataques de epilepsia o de narcolepsia, para prevenir posibles lesiones.

Pero los animales de terapia lo que más nos dan es amor, comunicación y compañía, porque anulan la sensación de soledad, de sentirnos separados y de que no somos queridos.

Voy a empezar por mi terapia preferida que es la de los perros, en las cárceles.

Mi creencia personal es que todos nacemos magnificentes, siendo el amor que somos, porque venimos de lo inmaterial, de haber estado siendo ese amor, pero una vez en la materia, una y otra vez nos rodea y afecta la falta de amor, y hay infancias muy disfuncionales; la infancia es la edad en la que grabamos nuestro disco duro, la edad en la que somos influenciables y nos hacemos una idea de quienes somos a través de los ojos de quien nos rodea, y hay experiencias muy brutales, de falta de amor y crueldad física, emocional y mental. Esos niños acaban pensando de ellos mismos que son basura e indignos de amor. Luego expresan esa idea de ellos mismos buscando llamar la atención, buscando el amor que les ha faltado, porque los humanos nunca dejamos de buscarlo, porque somos amor, pero en vez de buscarlo dentro, lo buscamos fuera. De entre esta gente con esta experiencia, algunos acaban con una coraza tan embrutecida, tan sádica, que acaban cometiendo crímenes.

Pero ¿qué hacemos con ellos como sociedad? En vez de solucionar el problema de falta de amor, de auto imagen distorsionada, cambiando su experiencia a una experiencia más benigna, los culpamos y los juzgamos, y los tratamos como la basura que ellos creen que son, y los apartamos de la sociedad, incrementando el dolor y el aislamiento y la falta de amor, en unas cárceles que se convierten en lugares de energía oscura, angustiante, donde se incrementa el embrutecimiento y les reafirma en su idea de que son escoria humana.

Y lo que como sociedad no nos vemos capaces de hacer, por nuestros juicios severos de que son seres miserables, quizás porque ellos se sienten así y atraen que les tratemos así, (hasta que uno mismo se convierte en el paria y se da cuenta de lo devastador que es ser excluido de la vida social, porque repito, somos amor, y todos buscamos amor)… en este contexto, llega el perro con su amor incondicional, con su “te amo tal cual eres” porque ven a través de su coraza al ser magnificente que son… con su energía de amor puro, de amor limpio, de amistad, de aceptación… a decirles a los presos que son amados, que son magnificentes, que es la coraza la que les hace pensar que no lo son, pero lo son, y ese es el mejor regalo.

Por eso hay personas que afirman que sólo aman a los animales y no a los humanos. Yo misma durante un tiempo fui una de ellas, hasta que me di cuenta de que cualquier humano que inflige daño, ya sea físico, sexual, emocional, o mental, es porque su amor sale muy distorsionado, porque al atravesar la maraña de miedos, bloqueos, odios, represiones, juicios y prejuicios, dolor etc… el resultado se ha transformado de la acción original en otra cosa y no ha podido evitarlo. Así que decidí dar una oportunidad al humano, que era lo mismo que darme a mí misma una oportunidad y practicar la comprensión y la compasión, como hacen los animales, que siempre fueron mis guías y me han ayudado a reconciliarme con la experiencia en la materia.

Pero hay más ejemplos de la terapia con perros; también se usan en Hospitales: mi creencia personal es que los adultos enfermamos por emociones que no observamos en nosotros mismos y la enfermedad es como un aviso de nuestro cuerpo físico de que tenemos que auto observarnos, y cada síntoma nos habla simbólicamente de esto y nos invita a reflexionar acerca de nuestras distorsiones y creencias sobre nosotros mismos. Por eso el amor lo cura todo, el amor sana las dolencias porque es el origen y el fin de toda nuestra experiencia en la materia, y cuando enfermamos, lo que más necesitamos es amor, pero el sistema sanitario, muy mental y científico, nos aísla por nuestro bien, en habitaciones frías, en el momento más bajo de nuestra vida, y, faltos de cariño pero con mucha asepsia, nos aplica los remedios físicos y químicos que en muchos casos resuelven la dolencia en lo físico, pero no en el alma, y en ese contexto, nuevamente los perros, nos dan el amor incondicional que nos sana, que disminuye el miedo que nos produce la enfermedad, el dolor que causa la enfermedad, la soledad y el aislamiento de la situación… ellos alivian con su amor los síntomas, que se vuelven más llevaderos.

Sobre todo, en los hospitales infantiles, es donde se hace más evidente que el amor sana. En los niños es más fácil darse cuenta, porque al tener la coraza aún en construcción no están tan bloqueados y fluye mucho mejor el amor en ellos y a su alrededor. Así que el perro es un ayudante fiel para superar las dolencias con su energía elevada. Aunque quiero hacer un apunte; no creo que en los niños las enfermedades graves tengan la misma causa que en los adultos, sino que mi opinión personal es que responden a alguna especie de limpieza o ajuste en su cuerpo físico que es necesario en ese momento, o a algo que han venido a experimentar.

Pero sigo, también en las residencias de ancianos el perro ayuda a llevar amor incondicional y hace mucha falta, porque además de la enfermedad y la vejez, la sensación de soledad y aislamiento está inevitablemente presente en los ancianos, y ahí los perros son un bálsamo. De hecho, en esa etapa de la vida, nos enfrentamos con pavor a la idea de que la muerte está próxima, porque nada nos da más miedo a los humanos que la muerte, y ellos alivian ese estrés con su energía poderosa.

Aunque el caso más impresionante de terapia canina es el de Endal y Allen: Endal fue un Labrador Retriever del Reino Unido que recibió una medalla de oro y otras condecoraciones por sus servicios como perro de asistencia. Allen era un militar que en los 90 sufrió una lesión en la cabeza en acto de servicio, que le causó pérdida de un 50% de su memoria, una parálisis que le postró en una silla de ruedas y dificultad para experimentar emociones. Allen, que no recordaba a su mujer ni a sus hijos por la amnesia, estaba barajando el suicidio cuando se encontró con Endal, que no había pasado el test para servir de perro lazarillo, pero le vio, cruzó el parque, cogió un objeto del suelo y lo depositó en las piernas de Allen. Como Allen tenía dificultad para expresar emociones no le hizo el típico feed back como una palmadita en su cabeza o una sonrisa, así que Endal fue a por más objetos, y uno tras otro los depositó en el regazo de Allen. Al final Allen sonrió y Endal paró, y cuenta Allen que en ese momento, no sólo desbloqueó algo en su interior que le impedía experimentar emociones y por tanto tener un vínculo con sus hijos y su mujer, sino que hizo un vínculo con él y se hicieron inseparables. Endal se convirtió en su asistente y llamaba la atención por cómo se anticipaba a las necesidades de Allen, le abría las puertas, le ayudaba con los cajeros, le traía cosas que necesitaba, aunque lo más remarcable es la forma en que le ayudó a volver a experimentar la alegría y el amor. Pero el motivo de recibir su medalla y reconocimiento, fue por un atropello que sufrieron ambos, tras el que quedaron postrados en el suelo, pero eso no impidió a Endal levantarse, colocar a Allen en una mejor postura para que no se ahogara, taparle con una manta y salir cojeando a buscar ayuda. Finalmente Endal murió en 2009 y Allen cuenta que su último regalo fue desbloquearle la tristeza tras la despedida. Estas son las increíbles capacidades de entrega y sanación de los perros, todo un ejemplo del amor que nos rodea.

Otro animal que adoro y que es muy usado últimamente en terapia es el Caballo. El arquetipo del caballo simboliza coger las riendas de nuestra vida y empoderarnos, sentir ese “Yo puedo” del que hablábamos antes, porque los caballos ejemplifican el poder, nos dieron poder a los humanos, ellos nos hicieron veloces, nos ayudaron a explorar nuevos territorios, y además porque nos hablan simbólicamente de las capacidades de nuestra alma que son la voluntad (porque los caballos se han usado tradicionalmente para trabajos de fuerza y pueden ser muy tercos como los asnos), las emociones (porque son animales extraordinariamente sensibles y eso se puede notar no sólo en el trato con ellos, sino en las diversas dolencias y enfermedades que padecen) y la mente (porque ceden su lomo para ser nuestro vehículo), es decir, simbolizan el yo quiero, yo siento, y yo pienso de nuestra alma. Pero esa alma es tan sólo como digo, el vehículo, no es nosotros, nosotros no somos nuestra mente, somos el jinete que lleva las riendas que es la conciencia, la que decide qué pienso, qué quiero y cómo expreso lo que siento.

Si el Ego o coraza lleva las riendas, es un caballo desbocado simbólicamente, pero cuando una conciencia lleva las riendas éste salta alturas increíbles si ella se lo pide, porque un caballo no salta un cercado, no está en su naturaleza, pero sí salta con un jinete al mando, las vallas de las competiciones y carreras a las que los sometemos. Simbólicamente nos habla del empoderamiento por antonomasia, el “yo puedo”, no es de extrañar que tantas chicas jóvenes tengan un amor por ellos y una necesidad de estar en su compañía, porque en esta sociedad la mujer puede sentir que no es dueña de su vida con mucha facilidad, y los caballos les dan, a niveles inconscientes, sensación de control, de que llevan las riendas.

En terapia un caballo se puede usar para mejorar las habilidades motoras, en determinadas enfermedades o situaciones vitales, pero sobre todo últimamente se están usando para la comunicación con lenguajes del corazón, en situaciones emocionales como depresiones, o en el espectro del autismo. Y esto es así porque cuando dejamos de ver al caballo sólo como un deporte y nos relacionamos con él, accedemos a su universo sensible y colorido, y percibimos la ayuda que puede darnos.

En cuanto al autismo, si nos fijamos, hay un patrón, pues se dan muchos casos de personas en el espectro que mejoran sus habilidades de comunicación gracias al contacto con animales, quizás, y esto es sólo una opinión personal, las personas en el espectro no tienen abierta la capacidad de comunicarse con el hemisferio mental, pero sí con el hemisferio derecho, el emocional, el de los lenguajes del corazón y por eso conectan enseguida con los animales, que también usan estos lenguajes y así desbloquean algo y aprenden a relacionarse con los humanos que los rodean, que son más mentales.

Ya hablamos en otro programa de Roberto y las Orcas, y del libro que escribió Roberto que relata su experiencia con un niño autista, que se titula “Agustín corazón abierto”, en el que Agustín un niño argentino en el espectro, no dijo ni una sola palabra hasta que a los 7 años vio una Orca, y sus padres contactaron con el guarda fauna de la Patagonia Roberto Bubas, conocido por ser el único ser humano con un vínculo con orcas salvajes. El libro relata cómo Agustín se abrió a la comunicación gracias a ellas y ahora tiene una profesión y una pareja.

Ya dijimos que Roberto opina que las Orcas ocupan un lugar muy elevado en el escalafón del planeta, y es porque los cetáceos en general son animales socialmente muy maduros, entre ellos y con el humano, y hay pruebas de ello en las historias de comunicación y salvamento que cuenta mucha gente.

Quizás por ello, los Delfines son ahora también animales usados para terapia, porque son tan inteligentes emocionalmente, y expresan tantas emociones elevadas como entusiasmo, alegría y amor, tan claramente, que parecen de otro mundo, parece que se salen del rango de los demás animales, y esto hace que su aura sea sanadora, y sólo con estar cerca de ellos, ya se notan los efectos, por la potente energía de amor, porque viven por y para el entusiasmo, la alegría y están al servicio.

El arquetipo del delfín tiene que ver con el órgano que usan para respirar, el espiráculo, que ellos han colocado en su coronilla, donde todos albergamos la conciencia, y por ello simbólicamente nos están pidiendo que llevemos conciencia a nuestra respiración. Respirar es involuntario, es automático, por lo que simbólicamente nos señalan que llevando la luz de nuestra atención consciente a lo que es automático o inconsciente en nosotros, desbloqueamos emociones secuestradoras que nos atan a lo oscuro y liberamos esa energía para la alegría y el entusiasmo, para cabalgar las olas, y ser el amor que somos.

No es de extrañar que sea un animal usado para terapia, porque ejemplifica el desbloqueo, la apertura, la desintegración de la coraza y la liberación de nuestro Ser Auténtico, que no teme, y es espontáneamente dichoso, bondadoso y amoroso.

Ellos tratan de sostener energéticamente la amistad y la armonía en el planeta, con su alegría e inocencia; tratan de que las redescubramos. Y quisiera recomendaros a todos los que meditéis, que en una de vuestras meditaciones llaméis al espíritu de los delfines y les pidáis que os sanen con su aura poderosa y os lleven a los lugares mágicos. Os sorprenderéis de lo que os mostrarán.

Sin embargo, es una lástima, que para lograr tantos beneficios para nosotros, en terapia, los delfines y demás cetáceos tengan que estar encerrados en tanques de agua salada.

Tengo una experiencia personal con un Delfín, en el Oceanográfico de Valencia, la ciudad en la que vivimos las 3 Plumas: Cuando mis hijos eran pequeños, los llevamos a una jornada de puertas abiertas en la que nos dejaban entrar en las instalaciones por dentro, para ver cómo alimentaban a los animales e interactuar con ellos. Cuando llegamos al tanque de los Delfines, hicieron salir a uno de ellos de la piscina, dando esas órdenes con un silbato, que me hizo plantearme cuántas horas de adiestramiento son necesarias para lograr ese efecto, y si realmente los animales lo acaban haciendo por voluntad propia o les rompen el alma hasta que consiguen someterlos.

Este Delfín salió y las familias una por una nos acercábamos y nos hacíamos una foto con él. Cuando llegó nuestro turno me acerqué y puse mi mano sobre él, su piel era ligeramente rasposa y estuve muy consciente durante el encuentro, creo que emanaba un éxtasis y una admiración enormes porque estar tan cerca de un Delfín era un sueño hecho realidad para mí. El Delfín lo debió notar de alguna manera, porque cuando nos íbamos oí un gritito y me giré, y vi al Delfín saltando por encima del agua mirándome y emitiendo los chilliditos que hacen, y oí cómo se despedía en mi cabeza, de hecho, me quedé de piedra, me decía a mí misma, ¡se ha despedido! Porque ¡no me lo podía creer! Ese animal se despidió de mí con el entusiasmo y el amor que les caracteriza. Este hecho me hizo detestar todavía más que haya animales cautivos, porque animales tan conscientes tienen su libertad coartada.

En este punto me gustaría hacer una Reflexión: ¿es en cierta manera la terapia con animales una nueva forma de abusar de su amor? no será un nuevo “como yo necesito ese bien periódicamente, y tú tienes lo que yo necesito; en vez de salir cada vez a buscarte o esperar a que quieras compartirlo conmigo, te encierro para que me lo des a diario”. Como hemos hecho con tantas otras cosas.

Quizás la solución sería buscar el amor que somos en nuestro interior, ver la coraza en nosotros pero que no nos domine, coaccione o inste a hacer cosas desde la distorsión, y ser el amor que somos a diario, para poder liberar a todos los seres y sentirlos igualmente, y sentir el amor que nos rodea.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

Si te interesa oírlo entero: también en IVOOX

Si quieres oír más programas, los puedes encontrar en esta web

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