Gatos Callejeros


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Una nueva edición de «El Amor que nos Rodea», la sección de Concha Romero del Toro en el podcast Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y el bien que hacen a nuestras vidas.

En esta ocasión repasando la situación de las colonias felinas en España, los problemas a los que se enfrentan los cuidadores, y las posibles causas de la vehemencia de los detractores, además de los métodos legales con los que contamos para colaborar.

el amor que nos rodea

Si te interesa comprender mejor a los animales y el amor que son, la sección «El Amor que nos rodea» está inspirada en el curso «Las 7 Leyes de los Animales»

¡Que la conciencia animal os guíe!

Por si eres más de leer:

Personalmente, me gusta mucho que abordemos el tema de las colonias de gatos que conviven en nuestros municipios. Cada comunidad tiene su ley de protección de los animales de compañía, donde se especifica cómo los ayuntamientos han de gestionar las colonias felinas, que suele ser mediante el método CER (Captura, Esterilización, Retorno), y que debe ser realizada junto con las entidades privadas de protección animal de la zona, y esa ley también especifica que los ayuntamientos entre otras cosas deben hacer campañas de información acerca de los beneficios de las colonias de gatos controladas, y promover la colaboración ciudadana y de los colectivos para su cuidado.

Para empezar la 1º causa de gatos callejeros es el continuo abandono de gatos domésticos, y estos abandonos hacen que se formen colonias rápidamente, porque 1º los gatos tienen una capacidad de adaptación asombrosa, (aunque no todos, porque a veces el doméstico abandonado no se adapta bien) pero la mayoría conservan los instintos y son muy adaptables a la vida digamos en libertad, y 2º también tienen una facilidad para reproducirse extraordinaria, por lo que, como resultado a los abandonos, acaban naciendo gatos que no han tenido jamás contacto con el humano: los que llamamos gatos ferales, que serían como gatos asilvestrados.

Pero no hay que perder de vista, que nosotros generamos el problema con nuestra inconsciencia y lo más noble y compasivo debería ser permitir que esos animales desarrollen su vida sin interferencias en el lugar en que ellos decidan, puesto que no son animales sin hogar, sino que su hogar pasa a ser el territorio que han escogido para vivir. Los gatos son extremadamente territoriales, y más que ningún otro, el feral considera que su territorio es su hogar. Sin embargo, algunos ciudadanos, un poco por un vestigio o un resto de superstición heredada de tiempos pasados hacia el gato, o por preocupación por problemas higiénico-sanitarios, ambas creencias erróneas, no toleran que haya gatos en sus comunidades o vecindarios.

A estas dos creencias, las acabo de juzgar como erróneas y por eso voy a analizarlas con detalle:

La 1º, ese vestigio de superstición:

Se sabe que en Europa a principios de la Edad Media la gente tenía gatos como mascotas, pero también para reducir la población de ratas y ratones, y que esta costumbre venía de Egipto y su adoración por estos animales a los que veían como Dioses. Se dice que estaba prohibido sacar de Egipto en su época ningún ejemplar, sin embargo, allá por el año 3000 A.C. unos griegos lograron sacarlos ilegalmente y que ese fue el inicio de la población de gatos domésticos en Europa.

Sin embargo, a principios del siglo XIII, en plena edad media, se dice, que el Papa Gregorio IX declaró que el gato era una «criatura diabólica», y se dice que esto fue lo que desembocó en una masacre de gatos, aunque, fuera o no el causante el Papa, lo que sí es cierto es que ese siglo fue el principio de una era muy difícil para los gatos.

Cuando la Peste Negra arrasó Europa a partir del siglo XIV, probablemente se concedió a los gatos un indulto porque se consideraban beneficiosos por su importante papel en el control de ratas y sus pulgas, así que durante un tiempo les fue mejor.

Pero, durante la época de la Inquisición Española, un siglo después, el Papa Inocencio VIII condenó a los gatos como una representación del mal, y miles de ellos fueron quemados. También aquí empezó el período de persecución sistemática de brujas en toda Europa, y el gato se convirtió en un objeto de superstición y se le asoció con el mal. Se creía que los gatos estaban dotados con poderes de magia negra, que eran compañeros de las brujas y quizá la encarnación del diablo. Algunas de las supersticiones de entonces sobre los gatos han sobrevivido hasta el presente, como por ejemplo creer que cruzarse con un gato negro trae mala suerte, todo esto lo hablamos en el 12º programa del gato negro.

Pero ¿por qué se creyó que los gatos estaban dotados de poderes?:

Hoy se sabe que los gatos y los búhos son los animales que poseen una de las energías más limpias y espirituales.  Los animales no sólo son representaciones de atributos de la conciencia que vienen a ofrecerse a nosotros como maestros y por ello nos traen mensajes, como ya he dicho en muchos programas, además hacen una aportación para mantener la armonía en los ecosistemas, porque están muy conectados con el Todo, y más sutilmente, hacen una labor energética contribuyendo a restablecer el equilibrio energético de la naturaleza, y por eso su vida tiene un sentido elevado para el planeta.

Cualquier animal está más conectado con las energías sutiles del medio natural que nosotros y por tanto las lee con facilidad y ayuda a trasmutar esas energías y a que la naturaleza vuelva al equilibrio, pero ¿por qué se desequilibra la energía del medio natural? Lo que más desequilibra energéticamente a la naturaleza es nuestra emisión de pensamientos bajos.

Nuestra mente emite energía electromagnética en determinadas longitudes de onda y gracias a la ciencia y la teoría de las partículas cuánticas que bañan los electrones y son maleables a nuestra intención, también sabemos de su capacidad de manifestación, es decir que lo que pensamos tiene la capacidad de manifestarse en la realidad, y la nuestra emite sin que podamos controlarlo, muchas energías tóxicas. Es decir, que mientras no seamos dueños de nuestros pensamientos, estamos manifestando pesadillas, por el miedo, o por nuestra enfermedad más frecuente, la falta de amor. Y la naturaleza y los animales limpian esas energías oscuras y restablecen el equilibrio.

La cuestión es que el gato posee enormes capacidades psíquicas y está en contacto muy fácilmente con lo inmaterial, es decir, que penetra fácilmente en la naturaleza de las cosas y de los seres. Así que seguramente, las colonias de gatos pueden estar trasmutando energías muy sutiles para que el territorio en el que se asientan vuelva energéticamente a la armonía. Quizás ese es el sentido elevado de las colonias alrededor de nuestras viviendas, la limpieza energética.

Los animales sienten más compasión por nosotros que nosotros por ellos, porque ven cómo estamos atrapados en una red de desprecio e ignorancia, ven lo aislados y solos que nos sentimos. Pero, sobre todo los gatos, toman un poco de nuestra tristeza, de ese peso que cargamos y lo absorben y luego saben curarse de las energías que absorben de nosotros, esa es su fuerza y el beneficio silencioso que nos ofrecen.

Esa capacidad que en lo profundo de nosotros intuimos, pone a los gatos fuera de nuestro mundo, en otro nivel que para nosotros es inalcanzable y por ello sentimos su superioridad. Y este es probablemente el origen de ese temor que les tenemos, porque lo que nuestra mente no puede explicar nos aterra, somos intolerantes al misterio al que solemos calificar de magia, brujería o mal.  Quizás interpretamos que los gatos nos miran como con desprecio, porque solemos ser orgullosos y no toleramos bien la superioridad moral, como la del gato, esa capacidad elevada de ver el mundo con claridad y no caer en sus redes.

Y la 2º creencia errónea, es la de que las colonias empeoran las condiciones higiénico-sanitarias del barrio:

Todo viene porque los médicos han tendido a culpar a los gatos de varias zoonosis, es decir, enfermedades que un animal transmite a un hombre y viceversa, pero se está demostrando poco a poco que, en el tema del gato, eso no es real:

Por ejemplo, el miedo a contraer la toxoplasmosis, ha sido la causa de que innumerables gatos hayan sido abandonados, pues como los felinos son los hospedadores naturales del toxoplasma gondii, los médicos dicen a todas las embarazadas que no convivan con un gato durante el embarazo, por el riesgo de aborto, y el miedo de una madre a perder a su hijo es de los más grandes. Pero, que un gato expulse ooquistes a través de las heces por contacto con el parásito y por tanto sea contagioso, sólo ocurre una vez en la vida del gato, generalmente de 3 a 10 días tras la ingesta de carne cruda con quistes, y en ese periodo concreto, para que una persona se infecte del toxoplasma debe ingerir los ooquistes de las heces del animal… y eso es muy inusual.

Estadísticamente está comprobado que la toxoplasmosis se adquiere por verdura mal lavada, manejo de tierra de jardín sin guantes, e ingestión de carne semi-cruda. El GEMFE o grupo de especialistas en medicina felina junto con la sociedad española de ginecología han elaborado un posicionamiento sobre la toxoplasmosis en el que aseguran que el principal motivo de contagio no proviene del gato, y que, con las mínimas medidas higiénicas, se puede convivir con uno durante el embarazo sin riesgo alguno. Yo misma conviví con mi primera gata durante mis dos embarazos.

Pasa lo mismo con la Giardia, otro parásito que se achaca al gato cuando la realidad es que la probabilidad de contagio es a través de verduras mal lavadas o del agua, pues el gato es cierto que expulsa los trofozoítos o huevos, a través de las heces, pero la supervivencia en el medio ambiente de esos huevos de Giardia es prácticamente nula, por lo que nuevamente, el gato es inocente.

La enfermedad del arañazo, en la que un gato al arañar provoca una linfadenopatía regional persistente que dura meses, por transmisión de una bacteria, la Bartonella, es muy poco probable en el caso de las colonias, pues los gatos de la calle no se enfrentan, sino que huyen del humano.

Se puede pensar en la rabia, pero no la hay en España, y tenemos fuertes programas preventivos con las vacunaciones obligatorias en perros y no obligatorias en gatos, además de que el gato es resistente a ese virus, y es raro que enferme y la rabia está más bien en los países del este.

En cuanto a parásitos intestinales, al contrario que con el perro, los del gato son muy específicos de la especie y no se contagian al humano. Lo mismo pasa con las enfermedades bacterianas y víricas de los gatos, son específicas de su especie y no causan zoonosis.

Y así podemos desmentir estas dos creencias sobre los gatos que no se corresponden con la realidad.

Continuando con el beneficio que las colonias hacen a los municipios, hay detractores de esas colonias que opinan que si se deja de alimentar a los gatos de un determinado territorio hace que lo abandonen, y por eso se enfrentan a las personas o a las asociaciones que les administran comida o presionan al propio ayuntamiento para que ponga multas, sin embargo, dejar de alimentar a los gatos no hace que éstos abandonen la zona, pues son territoriales y ese es su hogar. Lo que sí hace es que se desplacen más lejos a por comida, o que rompan las bolsas de basura buscándola, pero siempre volviendo a su territorio.

Tampoco es cierto que cacen más si NO se les alimenta, de hecho, el gato es un depredador natural, hasta los domésticos que tienen acceso a un jardín, cazan lagartijas o pequeños pájaros que pueden ingerir o que depositan en lugares especiales como regalo para las personas con las que conviven. Por ejemplo, mi primera gata tuvo acceso al aire libre y en un par de ocasiones me dejó regalos. Un día me encontré una lagartija muerta sobre las hojas de papel que estaba por aquel entonces estudiando. En ese momento, no me di cuenta del gesto, pensé que era un error, sin embargo, al día siguiente había un pequeño pájaro muerto sobre mi cama y en ese momento, me di cuenta de que ella depositó esos dos cuerpos en los dos lugares en los que yo pasaba más tiempo, así que le agradecí el regalo a la gata y no volvió a ocurrir.

Lo que quiero decir es que cazan igual, tanto si comen nuestra comida como si no, y cazan ratones, o ratas pequeñas, y toda clase de insectos, contribuyendo a esa enorme labor que nos beneficia de lucha contra las plagas. Por tanto, el miedo que se tiene de que al ser alimentados dejen de ser ese control natural de plagas que tanto nos beneficia es infundado.

Tampoco es cierto que erradicando a todos los individuos de una colonia los gatos desaparezcan. Pues se ha demostrado que, al acabar con todos ellos, en realidad lo que sucede es que se libera un territorio para que otros individuos hagan una nueva colonia. Reubicar a una colonia tampoco es efectivo porque son territoriales y acaban volviendo. Tampoco con los programas de esterilización se va a hacer desaparecer definitivamente a las colonias felinas, pues por desgracia, gatos abandonados hay cada día.

Con respecto al gato callejero por abandono: quisiera recordar que cada vez que un animal se acerca a nosotros, abandona sus puntos de referencia como especie, que es como ir sin brújula, y por eso espera mucho de nosotros, además de que adoptar a un animal es como hacer una promesa de amor, y a partir de ahí un abandono, es una traición a la confianza ciega de amor que el animal depositó, y eso es nuevo para él como animal, porque es la primera vez que experimenta una fractura así de las leyes naturales, y lo vive como algo muy doloroso, porque entra en contacto con lo perverso, que hasta ahora no conocía y que no puede comprender porque está fuera de esas leyes que seguía y hay mucha confusión en él. Lo recuerdo por poner un poco de conciencia de nuevo en este tema.

Por último, se cree que un gato feral o silvestre enferma mucho más que uno doméstico, sin embargo, ningún estudio indica que esto sea cierto, pues la incidencia de enfermedades es la misma en un gato de la calle que en uno de casa. Lo que sí es más baja es la esperanza de vida de un gato en la calle, unos 3 años de media comparado con uno de casa que alcanza entre 12 y 15 años. Y tiene que ver con la interacción directa o indirecta con el humano siendo los atropellos o los envenenamientos las causas más frecuentes de esa baja esperanza de vida.

Es decir, en resumen, que una vez aparece una colonia felina cerca de nuestro barrio, es mucho más segura y beneficiosa de lo que nos pensamos, primero porque energéticamente tiene un beneficio elevado, segundo porque no genera zoonosis y nos ayuda con el control de plagas, y tercero no se puede eliminar por el tema de la territorialidad de los gatos, pero sí poner conciencia en la causa que es el abandono.

Mi opinión personal es que no deberíamos interferir, que deberíamos dejar que la colonia viva su vida, pero, comprendo que haya vecinos que conviven con los ruidos de las épocas de celo o con los olores a feromonas de sus marcaciones territoriales y por eso es bueno buscar un término medio, o llegar a acuerdos, porque todos tenemos nuestro grado evolutivo particular pero vivimos mezclados los unos con los otros en diferentes grados evolutivos y hay que esforzarse por vivir en armonía y tolerar todas los puntos de vista, y por eso, la solución más eficaz hasta la fecha es la gestión de las colonias por parte de los entes públicos que usan el método CER (Captura, Esterilización, Retorno), que es una solución que está trayendo beneficios:

  1. Primero, porque se ha demostrado que hace bajar la incidencia de enfermedades en la colonia pues suele ser el cachorro el principal responsable de la transmisión de enfermedades infecto-contagiosas entre ellos,
  2. además, porque baja el estrés del apareamiento, con los ruidos de las peleas entre machos y los de los coitos, y elimina los olores del marcaje territorial.
  3. y si además se mantiene una zona de alimentación de la colonia limpia impidiendo que se desplacen en busca de comida a contenedores de basura, la colonia no supone un problema.
  4. Y este método ayuda a la eutanasia cero que pide la ley.

Pero eso sí, hay que hacer bien el CER, el retorno ha de ser inmediato al territorio de la captura; es decir, no se debe aprovechar para la deslocalización o la eutanasia y no debe haber confinamiento post operatorio que empeora la situación al animal por el estrés. Aunque sí se puede aprovechar para desparasitar y tratar algunas pequeñas afecciones, si las hay.

El programa CER está implantado con éxito en Francia, Alemania, Bélgica, RU, Italia, Holanda, EEUU, Japón… y en España en: la Comunidad Valenciana, Zaragoza, País Vasco, Baleares, Barcelona, Gijón y la Comunidad de Madrid. Las demás comunidades aún tenéis que luchar para que se implante.

Hay una serie de consejos del PACMA referentes al tema, y son: 1º lo más importante es buscar la ley de protección de animales de compañía de nuestra comunidad, 2º registrar la colonia oficialmente en el ayuntamiento, para que este fomente la gestión ética, 3º organizar una red de cuidadores, porque así habrá más eficacia, implicando a protectoras locales, 4º el pienso seco es el alimento más higiénico y más seguro, para que ningún vecino se queje de suciedad, mal olor o basura esparcida, 5º crear casetas aislantes de poli estireno, si no hay lugares a cubierto en el territorio de la colonia, 6º acudir a alimentar a las horas de menor concurrencia para que estén más confiados y menos estresados los gatos, y 7º proponer al ayuntamiento el método CER si no lo ha puesto aún en marcha. Porque como ellos dicen, cuidar no es delito.

Creo que la clave está en aprender de cómo los animales viven su vida, como ya he dicho muchas veces, ellos nos enseñan a amarnos y así amar a todos los seres y respetar sus procesos, nos enseñan a buscar qué amar en cada ser o en cada situación, y por eso, antes de emprender acciones, primero hay que escucharse, para averiguar desde dónde se emprenden las acciones, porque si es desde los miedos, desde las carencias afectivas o las creencias rígidas, es mejor primero conectar con nuestro corazón y soltar nuestras creencias, nuestras interpretaciones con los códigos humanos de las cosas, y tratar de elevarse para ver la situación con perspectiva. Porque todo tiene un sentido elevado y desde esa posición es más fácil apreciar el amor que nos rodea.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

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