Historias de Comunicación Animal


Los animales me hablan » Arquetipos Animales » Historias de Comunicación Animal

La nueva Sección «El Amor que nos Rodea», del 7º podcast de Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y el bien que hacen a nuestras vidas, ya está aquí.

El Título: Historias de Comunicación Animal en la que contamos casos personales y también otros que nos han conmovido especialmente en los que hay comunicación animal-humano, con los lenguajes del corazón.

el amor que nos rodea

¡Que la conciencia animal te guíe!

Si te interesa comprender mejor a los animales y el amor que son, la sección «El Amor que nos rodea» está inspirada en el curso «Las 7 Leyes de los Animales»

Por si eres más de leer:

Como ya dijimos, hace miles y miles de años que los humanos no hablábamos con los animales, pero algo está cambiando en nuestra conciencia a nivel colectivo, estamos abriendo las capacidades que habían quedado oscurecidas y eclipsadas por la mente, y los animales lo perciben y se sienten libres de volver a expresar el hermanamiento y la fraternidad natural de aquellos tiempos remotos con nosotros.

Después de todo, los humanos no podremos acceder a los nuevos niveles avanzando solos, los necesitamos a ellos, que esperan con paciencia a que vivamos desde nuestro ser auténtico y no desde nuestra coraza, y ellos son la clave porque ya viven desde su ser auténtico, viven desde el amor y nos pueden mostrar cómo.

Cuando los animales perciben una señal de amor verdadero por nuestra parte, se sienten libres de expresar el amor que son y el vínculo sólido que tienen con nosotros. Por eso hoy quiero contar historias de comunicación animal que son ejemplos este vínculo.

Ya conté, en otros programas mis mejores experiencias de comunicación telepática con animales, curiosamente, las experiencias más asombrosas fueron las espontáneas;

Pero esta vez, no es de mis experiencias personales de comunicación con animales de lo que voy a tratar en esta sección, sino que voy a aprovecharla para repasar otras historias de comunicación animal que me han emocionado especialmente y que prueban que los animales tienen una conciencia enorme, y también una enorme inteligencia del corazón:

Porque nuestro lenguaje está hecho de palabras regidas por cierta lógica que transcribe una realidad mental, pero hay múltiples lenguajes más, y los animales usan esos lenguajes, ellos se comunican con todos los del corazón:

El primer ejemplo es el de Roberto Bubas y las Orcas: Hay una película, El faro de las orcas, que os recomiendo, basada en el libro “Agustín Corazón abierto” que escribió el propio Roberto, y recrea su historia, la historia real de este guarda fauna en la Patagonia que tiene una inusual amistad con las orcas, que según él dice: ocupan un lugar elevado en el esquema de la vida en el planeta.

Roberto Bubas se crió en Esquel, un pequeño pueblo de la Patagonia argentina, un área salvaje donde, domaba caballos y estrechaba el vínculo con lo que le rodeaba aprendiendo de la fauna de aquel territorio. Pero su instinto le empujaba hacia el mar. Soñaba desde niño con ser biólogo marino y trabajar algún día en el Calipso de Jacques Cousteau.

Con 20 años y con ese sueño en mente, decidió estudiar biología marina pero la formación académica terminó por alejarle de la naturaleza como él quería disfrutarla. Se dio cuenta de que posiblemente no era eso lo que buscaba y antes de cumplir los 21 años, ya era guarda fauna de Península Valdés, quizá el mejor santuario para la fauna patagónica. Poco tiempo después, ya era el único ser humano con una relación tan íntima con una población de orcas salvajes (las mal llamadas ballenas asesinas) que le permitía tocarlas y meterse al agua con ellas.

Él explica que un día, mientras estaba en la orilla del mar en la zona de Península Valdés tomando datos, las orcas se le acercaron y le trajeron un manojo de algas a sus pies para jugar con él.

Agustín, el protagonista del libro de Roberto, era un niño argentino con autismo que reaccionó diciendo sus primeras palabras a los 7 años cuando vio la imagen de una Orca, y los padres contactaron con Roberto para que estuviera con ellas en vivo y fluyera, como dice él. Gracias a esta experiencia de comunicación con las Orcas, hoy en día Agustín puede socializar y es artista plástico, y el libro de Roberto y la película El faro de las orcas, relatan esta experiencia.

En internet encontraréis fotografías de Roberto tocando la armónica a la orilla del mar en una playa de pequeñas piedras mientras las orcas casi le tocan los pies, o de él mismo adentrado en el agua hasta la cintura y las orcas pasando a su lado mientras las toca.

Él ahora es un concienciador, y nos muestra como sociedad, que estamos mal con las orcas porque aún quedan 48 ejemplares cautivos en el mundo. Él opina que no debería haber ni zoológicos ni acuarios que mantengan a seres privados de su libertad para nuestra diversión o curiosidad. En este programa pensamos como él.

En la película, se filmaron orcas en libertad en Punta Norte en su contexto natural y para las escenas de los encuentros con el personaje de Roberto, que no eran posibles de ser filmados porque según explica, se dan en un estado casi meditativo, se usaron orcas realizadas en animatronic por expertos en efectos especiales.

Así que, Roberto confirma lo que venimos diciendo en este programa: para conectar con los animales hay que entrar en estados en los que la mente esté apagada o con un volumen bajo y las ondas cerebrales permitan que el hemisferio derecho, el del corazón, se exprese, mediante estados como profundas relajaciones o meditaciones, como bien él dice.

Además, la opinión de Roberto tras haber conectado con ellas a niveles tan profundos es que ocupan un lugar elevado en el planeta, es decir, que sabe de primera mano, que la conciencia de los cetáceos está muy evolucionada, más de lo que nos imaginamos.

De hecho, todos conocemos historias de delfines que salvan personas que estaban ahogándose, pero ahora hay un caso que se ha hecho viral de una bióloga marina Nan Hauser, que en una inmersión ordinaria con snorkel y máscara en aguas cercanas a la isla de Cook, vio cómo una ballena emergía de las profundidades hacia ella comportándose de una forma extraña que hizo que Nan temiera por su vida, porque no la dejaba nadar, la colocaba sobre su cabeza, debajo de su aleta pectoral y también la sacó del agua en alguna ocasión, estuvo así unos 10 minutos que a Nan le parecieron horas, porque no entendía nada.

Cuando esta ballena se alejó un poco pudo ver a lo lejos una 2º ballena golpeando constantemente el agua con su enorme cola. Entonces vio a una tercera figura que acabó reconociendo como un tiburón tigre, un depredador.

Cuando salió del agua comprendió la situación: 1º el peligro que había corrido, 2º que la 1º ballena la estuvo ocultando del depredador igual que esconden a sus crías y 3º que la 2º ballena estaba asustando y desorientando al tiburón para salvarla.

Este tipo de interacciones y de comunicaciones demuestran la gran conciencia de los cetáceos, con ellos mismos y con los humanos.

La siguiente historia que quería compartir es la de Joao y un pingüino de Magallanes, que fue salvado por este albañil en una playa de Brasil en 2011.

Joao Pereira de Souza, lo encontró cubierto de petróleo, casi inmóvil y desnutrido, lo limpió, lo alimentó durante días y cuando consideró que estaba lo suficientemente fuerte como para volver al mar lo llevó a una isla cercana y lo soltó. Pero ahora, cada mes de Junio El Pingüino regresa junto con su rescatador y pasa junto a él los meses del invierno.

Los pingüinos de Magallanes son originarios de la zona de la Patagonia, de Argentina y Chile, y suelen migrar en invierno hacia el norte y llegar a las costas de Uruguay y el sudeste de Brasil con aguas más templadas.

El acto de amor y compasión de Joao ha sellado un vínculo de amor entre ellos que el pingüino expresa retornando cada año en su migración para visitarle.

También está el caso de la cigüeña Malena y el amor con el que su cuidador, Stjepan Vokicm un granjero de Croacia, le ha facilitado la existencia.

Malena es una cigüeña que no puede volar por una herida en el ala provocada por el disparo de un cazador. Stjepan la recogió y la cuidó y posteriormente, le preparó un nido en su tejado y le construyó una ingeniosa pasarela desde el suelo para que Malena pudiera acceder a su nido sin problemas. Él cuida de Malena todo el invierno y en primavera, se asegura que su nido y los accesos se encuentren en perfecto estado para que Malena pueda criar a sus polluelos.

Pero las cigüeñas son aves monógamas, y un buen día apareció Klepetan, la pareja macho de Malena. Cada año, él vuelve de su migración junto a Malena y ambos crían a sus polluelos. Stjepan les ayuda a conseguir suficientes alimentos cuando nacen los polluelos porque la familia puede consumir hasta 10 kilos de pescado al día.

Stjepan graba cada año y luego cuelga las imágenes en su web, de la llegada de Klepetán y el reencuentro, la puesta de los huevos y el crecimiento de los polluelos. Malena y Klepetan han criado a más de 50 polluelos. La pareja se mantiene fiel pese a que Malena no puede volar mientras que Klepetan migra cada invierno para pasar unos meses en el sur de África, a más de 10.000 kilómetros de distancia de su compañera.

Es una historia que nos muestra el amor en su sentido más amplio, el amor, la empatía y la compasión del granjero, y el amor en cada retorno del macho, y el amor de la pareja, que año tras año cría a sus polluelos. Podéis seguir la historia en tiempo real en la página de Facebook Malena y Klepetan

Pero la historia más inquietante y sensible que muchos de vosotros conoceréis, es la de Christian el león. En 1969, John y Ace compraron un cachorro de león en una tienda de Londres y le llamaron Christian. Hicieron vida familiar con él, pero cuando cumplió el año, era tan enorme que les fue imposible mantenerlo en su casa. Así que lo llevaron a Kenia, a su hábitat natural, y en 1971 cuando el león estaba integrado en una manada con todo éxito, quisieron visitarlo, pero se les aconsejó que no lo hicieran, se les aconsejó que era peligroso porque no les reconocería, sin embargo fueron, y las imágenes del reencuentro son de una belleza y una sensibilidad extraordinarias, el amor que expresa el animal, los abrazos, los cabeceos, los lametones, con una delicadeza, pero es que además parte de la manada se acercó y quiso interactuar con ellos.

Los leones en el plano animal son una manifestación de la energía más elevada, la energía solar, la energía del auténtico líder de nuestra constitución como individuos, que es nuestra conciencia y están orientados hacia las mismas vibraciones de la conciencia: sinceridad, valor, amor…  

En el antiguo Egipto, vemos carros tirados por leones, porque la conciencia de esos humanos de la antigüedad era lo suficientemente elevada como para que el león decidiera convivir y servirles por voluntad propia. Por eso, que en la actualidad haya humanos que tienen hermosas relaciones con ellos es signo de que algo en nuestra conciencia está cambiando, de que la conciencia solar de los leones, es ahora la conciencia de algunos humanos muy evolucionados.

Hay más ejemplos de vínculo e interacción amorosa con leones, como el del etólogo autodidacta Kevin Richardson, que ha desarrollado un vínculo con los leones extraordinario. Convive con ellos haciendo caso omiso a las normas de seguridad y rompe muchos mitos. Él estudió zoología en Sudáfrica, pero abandonó la carrera porque no le llenaba, pero acabó consiguiendo un trabajo en el Lion Park de Johannesburgo y esos leones son su familia.

Él dice que se basa en la intuición, porque a base de tener incidentes, haber sido mordido y arañado, ha aprendido a intuir cuando algo va mal y a quedarse al margen con mucho respeto. Sin embargo, mi opinión personal es que usa la intuición de una forma más profunda y ha descubierto el secreto de la relación con los animales desde el hemisferio intuitivo, acallando la mente y entrando en comunión fácilmente con ellos.

Actualmente, su misión es ampliar nuestra conciencia y educar sobre la necesidad de conservar y proteger a los animales en África. La caza de trofeos de turistas extranjeros que pagan ingentes cantidades por matar a un león y demás especies africanas, está disminuyendo las poblaciones, y para concienciar aparece en documentales, películas y produce las suyas propias.

Lo hermoso de este ejemplo de comunicación con animales es el vínculo y la relación de Kevin precisamente con ellos, que el imaginario colectivo tacha de sangrientos y poderosos depredadores, lo que nos hace preguntarnos, si no estaremos proyectando nuestras ansias de poder como humanos en estos animales, y si en realidad los sangrientos y poderosos depredadores, no seremos nosotros.

Pero no sólo hay casos de animales que nos hablan con sus propios lenguajes, también hay casos de animales que han sido introducidos en el lenguaje de los signos, el lenguaje que usan las personas sordas, que nos han dejado mensajes increíbles:

Por ejemplo, el gorila hembra KOKO, de la que ya hemos hablado en el programa, el caso más famoso de animal que aprendió el lenguaje de los signos, y que da pruebas de una gran inteligencia al usarlo para comunicar su propio mundo emocional. Al ser preguntada por el cambio climático dijo en lenguaje de signos:

Soy un gorila, soy flores, soy animales, soy naturaleza, koko ama al hombre, koko ama a la tierra, pero hombre estúpido, koko llora, arregla el planeta, ayuda al planeta, la naturaleza te observa.

Esta respuesta, aunque podamos pensar que está preparada, la dijo con su corazón porque los animales no mienten, no tienen dobleces y no saben ser actores. Además, confirma que la conciencia de los animales se siente unida al todo, está en constante comunión con las demás partes de la naturaleza, y cómo, a pesar de nuestro comportamiento sin sentido, los animales nos aman y esperan a que despertemos. Las palabras de Koko nos recuerdan a algunos mensajes de grandes jefes indios, porque son palabras del hemisferio derecho, el del corazón, inclusivas, tolerantes y llenas de amor. Ya dijimos en otros programas que hay grupos de humanos en el planeta que sí viven desde el hemisferio del corazón.

Otro ejemplo menos conocido es el de Alex, un loro gris que no sólo aprendió unas 250 palabras, sino que mantuvo conversaciones inteligentes con su cuidadora, con su propia voz de loro, hasta tal punto que todas las tardes cuando la cuidadora se iba le preguntaba si volvería mañana.

Este loro enfermó gravemente y antes de fallecer se despidió de la persona que más amaba diciéndole estas palabras: eres buena y te quiero, nos vemos mañana.

Otro caso más triste es el de Chantec, un orangután hembra de la que también hablamos en otro programa, que fue criada como un humano por una antropóloga que le enseñó el lenguaje de signos y muchas normas de convivencia, pero cuando acabó el experimento se la encerró con otros orangutanes, a pesar de que ella les dijo que no quería estar allí y le dijo a la cuidadora: quiero estar contigo. Dijo que no debía estar con animales porque ella era humana. Aun así, la dejaron allí y pasó por una larga y profunda depresión.

Otra chimpancé capturada y llevada a un laboratorio de la Nasa para ser usada en algún experimento espacial, al ser informada de que su cuidadora había faltado porque su hijo había muerto, hizo el signo de llorar y también el gesto de llorar. Este chimpancé hembra acabó adoptando a un bebé chimpancé y le enseñó 55 de los 350 signos que ella sabía convirtiéndose este en el primer chimpancé que aprendió el lenguaje de signos de otro animal.

Según la teoría del centésimo mono, la de los campos morfogenéticos de los que hablamos en otro programa, si una cantidad suficiente de simios aprende el lenguaje de signos, es posible que se integre como habilidad en la especie entera y algún día no muy lejano podamos hablar con nuestras herramientas humanas con ellos, aunque también podemos aprender a comunicar con las suyas despertando nuestro hemisferio intuitivo y la telepatía.

Porque, repito, nuestro lenguaje está hecho de palabras y transcribe una realidad mental, pero hay múltiples lenguajes más, que los animales usan y que como siempre digo, son todos los lenguajes vinculados a su enorme corazón.

Por último, quisiera hablar del Proyecto Pepo, un proyecto que ayuda a mujeres a empoderarse gracias a perros rescatados de protectoras y que considero un ejemplo de amor y comunicación que quiero compartir. El proyecto nace de una empresa seguridad personal y potencia el instinto de protección en el adiestramiento de perros grandes y disuasorios, que sean sociales, y no agresivos, para que la usuaria, seguramente una mujer con algún problema de violencia de género, pueda darle órdenes de forma verbal (aunque lo hacen poco porque cuando están ante su agresor se suelen bloquear), o también de forma mecánica si sujeta arnés de una determinada manera, o directamente se les enseña a detectar si la usuaria se bloquea y se le enseña a dar vueltas a su alrededor y no dejar aproximarse al agresor.

Cuando conocí al responsable nos contó la siguiente historia: en navidad una usuaria salía de su coche con sus hijos tras ir de compras, y el ex marido, que tenía una orden de alejamiento, se les acercó desde la otra acera gritando y amenazando. Los niños y la mujer quedaron paralizados de miedo, pero el agresor no veía al perro porque lo tapaba el coche, cuando se acercó más y pudo al fin ver al perro, éste le ladró y le hizo gestos amenazantes y el agresor desistió y se fue. Tanto la mujer como los hijos abrazaron al animal y poco a poco se dieron cuenta de cómo este simple gesto les empoderó en el día a día, de una forma que no nos podemos imaginar, no sólo a la mujer, también a los niños.

Quería acabar con esta historia que me conmovió, porque considero que es un ejemplo de comunicación animal y del amor que nos rodea.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

Si te interesa oírlo entero: también en IVOOX

Si quieres oír más programas, los puedes encontrar en esta web

Si deseas una tirada de cartas de animales guía gratuita, haz click aquí

Si eres más de buscar a tus animales de poder con métodos ancestrales, haz click aquí

Envía un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
losanimalesmehablan.com