Tu mascota, tu espejo


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Bienvenidos a una nueva sección «El Amor que nos rodea» del podcast Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y su presencia en nuestras vidas.

En este 3º programa titulado «Tu mascota, tu espejo» nos preguntamos ¿es posible que nuestros animales compañeros nos reflejen lo que no vemos de nosotros mismos? y hablamos de casos personales, y como siempre de hipótesis, cosmovisiones y nuevos paradigmas.

Esperamos que lo disfrutéis!

el amor que nos rodea

Pedimos nuevamente disculpas por la baja calidad de sonido en algunos momentos, pues debido al confinamiento, no tenemos acceso a mejor tecnología. Esperamos vuestra comprensión.

¡Que la conciencia animal os guíe!

Si te interesa comprender mejor los animales y el amor que son, la sección «El Amor que nos rodea» está inspirada en el curso «Las 7 Leyes de los Animales»

Por si sois más de leer:

Como sabéis, en esta sección y en este programa profesamos una admiración total y un amor sincero a los animales, y sostenemos que están dotados de una profunda sabiduría y una riqueza de corazón asombrosa.

Para entender el apoyo que son los compañeros animales en nuestras vidas, hay que dejar de ser el intelectual con derecho a juzgarlo todo y convertirse en el compañero de viaje evolutivo del animal sobre esta tierra, es decir, empezar a escuchar con el corazón, con nuestro hemisferio derecho, todo lo que nos están diciendo.

Como ya apunté en el primer programa, en mi experiencia como veterinaria, constaté una y otra vez, que las dolencias y enfermedades de los compañeros animales de una familia, eran las dolencias y enfermedades del grupo familiar, y tal y como dije, si un perro tenía síntomas de gastritis, me decían que el padre tenía úlcera de duodeno y si un gato presentaba una insuficiencia renal, me decían que esa pastilla la tomaba la abuela. Era mucho más frecuente de lo que os podéis imaginar.

Esto sucede porque ellos empatizan con lo emocional de la familia, se hacen uno con el grupo, hacen un vínculo sincero y sólido de hermanamiento, por la conciencia lunar que les hace ver el mundo como un todo que está unido y donde todas las criaturas somos parientes cercanos. Sólo hay que mirar a los ojos a nuestro compañero animal para entrar en contacto con su corazón y darnos cuenta del amor que nos ofrece, de esa forma tan limpia y pura.

Esta fraternidad nos es más difícil de experimentar a nosotros por tener mente, que separa para conocer y juzga y nos dificulta esa experiencia, de hecho, si por abrir nuestro corazón finalmente la sentimos, nos solemos poner en la figura del hermano mayor y los colocamos a ellos en la del hermano menor… pero ¿quién es el hermano mayor aquí? ¿Realmente hay un hermano mayor?

Hoy os voy a poner el ejemplo de las 2 gatas y la perra que me eligieron como compañera en tres momentos concretos de mi vida, y por qué las tres acabaron desarrollando tumores de mama y por qué esto no es por casualidad.

Antes de empezar quiero expresar la inmensa gratitud que siento hacia todos los animales y en concreto a estos tres que han elegido evolucionar a mi lado, hacia los que aún siento un enorme amor y un vínculo sólido que traspasa este plano.

Nosotros solemos estar atentos a la voz de la cabeza, pero no a lo que sentimos, a las sensaciones de nuestro cuerpo, y los animales que nos eligen para la convivencia nos lo reflejan, reflejan lo que sentimos, que es justamente a lo que no prestamos atención.

La primera que acudió a mi vida fue una cariñosa hembra de pastor alemán, fue la perra del núcleo familiar de mi infancia, que vino a ser el apoyo o la sujeción emocional que necesitaba porque pertenecí a una familia que demostraba muy poco afecto, sólo emociones agresivas y la perra nos dio a mi hermana y a mí el contacto físico cálido y amoroso que nos hacía falta. En la edad adulta, el animal desarrolló 3 patologías: primero era obesa: la grasa en exceso en la naturaleza es una protección contra el frío, simbólicamente en los humanos representa la protección contra el frío desdén o la falta de amor.

La segunda patología fue Nicturia, es decir, no podía evitar mearse por la noche, la oíamos de madrugada dar vueltas y vueltas por el pasillo mientras lloraba hasta que se meaba, y cada mañana mi padre la reprendía de una forma muy agresiva. La Nicturia es un síntoma de problema renal, a veces es leve en humanos, pero en animales hay que revisar los parámetros renales y en aquella época no lo sabía porque aún no estaba estudiando veterinaria. La persona del hogar con problemas renales era mi madre y simbólicamente el riñón, que es el que filtra lo tóxico, lo oscuro que intoxica nuestro poder o nuestra energía, representada por la sangre, suele simbolizar el miedo.

Es decir, la perra, a pesar de la agresividad del padre, empatizó con la madre, reflejó que el auténtico problema emocional del núcleo familiar era una madre fría que había cerrado su corazón por un miedo visceral. Finalmente, ya en la 3º edad, la perra desarrolló un cáncer de mama, que es la 3º patología y murió a causa de las metástasis.

Mi madre cerró su corazón y experimento un miedo insoportable a los 19 años, cuando mi abuela murió muy joven de un cáncer de mama. La perra nos reflejó cómo influía ese trauma, de forma inconsciente, en todo el clan familiar.

Tras finalizar mis estudios, finalmente me fui de casa y en ese momento de total independencia llegó a mi vida mi primera gata, un animal muy juguetón, un poco gamberro diría yo, y muy independiente. Llegó a mi vida en el momento en que estaba experimentando la libertad y la aventura, y no sólo me acompañó en mi buscada soledad, sino que me dio un regalo inmenso, me enseñó a soltar.

Tras unos meses buscando trabajo como veterinaria, por fin me contrataron en un pueblo y me trasladé con mi gatita allí a vivir. Cuando estábamos en el piso, ella no salía de la casa, pero una vez en el pueblo ella quería salir, y cada vez que abría la puerta hacía el esfuerzo de escapar y yo no la dejaba, en una ocasión en la que intentó salir y yo le cerré la puerta, se me quedó mirando desde el suelo plantada ahí delante de mí y sentí algo así como “amar no es retener, amar es soltar y confiar, déjame salir, y volveré” … entonces no lo sabía, pero acababa de comunicarse conmigo y esta vez yo la había oído. No fueron palabras, es más bien que mirándola a los ojos, ella puso ahí el sentido de la frase y yo lo traduje en palabras, la cuestión es que le abrí la puerta con miedo, sopesando la posibilidad de que no volviera, pero volvió, después de unas horas, se encaramó a la ventana y maulló y así es como iniciamos esa rutina de convivencia, ella salía cuando quería por la puerta y me pedía entrar por la ventana. Fue una lección fantástica: si me amas dame libertad para ser yo, es una lección que me hacía falta, porque debido a esa infancia disfuncional tenía un esquema mental de falta de cariño que me hacía muy dependiente y posesiva. Por supuesto volvió preñada un par de veces y disfruté mucho con su maternidad, ver nacer y criar a sus camadas fue un regalo. Pero en la 3º edad esta gatita también desarrolló un tumor en la mama…

Tras ser yo misma madre, unos años después de que esta primera gata dejara este plano físico, llega la segunda Gata a mi vida. Mi situación es diferente, yo soy ahora más casera, dejé mi etapa aventurera, soy más maternal y amorosa por mis hijos, y llega a mi vida esta gata pelirroja más miedosa, que me adora y me sigue como un perrito, para que me trabaje los apegos emocionales que arrastro desde la infancia y que son el núcleo de lo que he venido a experimentar en esta vida, de hecho mi querida gata tiene también un tumor en la mama, en esta época de mi vida más consciente, y me refleja que todavía me influye en la sombra esa amargura heredada de mi cadena de ancestras.

Estoy ahora trabajándome el hecho de que quizás el momento de separarnos en este plano está cerca, pero lo vivo sabiendo que los animales no viven la muerte como nosotros, primero porque al tener conciencia del corazón o lunar perciben cosas más sutiles y sienten que al abandonar el cuerpo, siguen con nosotros en los otros planos y nos visitan en sueños, porque el vínculo nunca se rompe. Además, porque ellos siguen las leyes naturales y saben que vida y muerte son las dos caras de lo mismo y las aceptan plenamente porque ayudan al equilibrio y armonía de la naturaleza.

Quizás nosotros tenemos pavor a la muerte porque la mente ensombrece estas dos percepciones.

Aquí me gustaría decir que, en el momento del tránsito hacia el otro plano, los animales no comprenden nuestras lágrimas y nuestra angustia, que sí perciben, porque empatizan con todo lo que sentimos, lo he visto en la clínica muchas veces, y llegado el momento, yo haré un esfuerzo por transmitirle todo mi amor y agradecimiento, en vez de centrarme en mi miedo a la pérdida.

Si os interesa conocer e integrar las leyes naturales que los animales siguen, buscad en mi web los cursos que imparto.

El patrón del tumor que han reflejado mis tres hermanas animales es la amargura heredada de la madre que viene de una larga cadena de ancestras que no pudieron expresar el enfado por el destino que les deparó la sociedad como mujeres, así que emocionalmente estoy reproduciendo mi herencia genética automática, los patrones y hábitos de comportamiento del legado familiar.

¡Estoy en ello, no paramos de evolucionar nunca! Observándolo en mí y des-identificándome de él.

Hay otro ejemplo muy esclarecedor en mi familia del espejo que hacen los animales: es con un pastor alemán precioso que les regalé a mis padres en su jubilación, y que supuestamente era el perro de mi padre, pero que cuando mi madre fue operada de cáncer y en la cicatriz se le produjo un absceso que estuve ayudando a curar, el animal se llenó de abscesos por todo el cuerpo, de la noche a la mañana, así que iba a su casa cada día a curar un montón de abscesos a la vez. El cáncer de colon y el posterior absceso de mi madre fue el reflejo de expresar cierto rencor que había acumulado años y años y que finalmente salió a la luz con un familiar. Fue toxina retenida y acumulada que al final se abrió como un volcán, por fin había expresado lo que tenía acumulado tantos años, también relacionado con su gran trauma de la orfandad, así que, tanto la enfermedad, como el perro que empatizó nuevamente con ella, lo reflejaron.

Nosotros enfermamos porque nuestro pensamiento tiene un poder de manifestación enorme, y de momento nuestro pensamiento está al servicio de nuestro miedo y nuestras emociones no exploradas generadas por ese miedo. La enfermedad, igual que nuestros compañeros animales, son espejos para reflexionar sobre qué es lo que no vemos de nosotros mismos, qué miedos nos están manejando en la sombra y qué emociones están generando, y para que desvinculemos los pensamientos de ese lado automático e inconsciente y los controlemos a voluntad, desde nuestro Ser auténtico, nuestro lado superior o quien realmente somos.

Me he centrado en la enfermedad por mi deformación profesional, pero no sólo ella nos da pistas y nos refleja para que nos observemos. También comportamientos que nos molestan o incomprensibles de nuestros compañeros animales, en el día a día lo hacen. En eso Garbiñe es la experta…

Como dijimos en el anterior programa, hay una diferencia entre los animales que viven su vida en su medio natural y en los que se acercan al hombre, no sólo en el tipo de enfermedad que padecen, o en el trauma, como dijimos, que gestionan mejor los que viven según el punto de vista de la especie a la que pertenecen, porque viven en concordancia con las leyes naturales y no les genera un bloqueo, en cambio los que se acercan al hombre, sí pueden experimentan traumas y bloqueos, y es porque los animales que buscan el contacto cercano y permanente con el hombre, empiezan a desarrollar la individuación, la liberación de los automatismos heredados como especie y la acción por uno mismo.

Sería como un primer esbozo evolutivo hacia el ego, y es una señal de su crecimiento personal como ser vivo en el planeta. Aunque ese primer esbozo no ensombrece para nada su forma de percibir lo que les rodea desde la intuición y el amor.

Ellos se adaptan a lo que queremos de ellos con todo su amor, por eso nos reflejan lo que tenemos en el alma, y haciéndolo, ellos también evolucionan, también aprenden, porque también están en este plano material para experimentar y aprender a expandir su conciencia, conciencia que funciona con herramientas diferentes a las nuestras, pero que no deja de ser la misma conciencia.

Los animales tienen su propio camino de vida y los que nos acompañan nos eligen para llevar a cabo sus propósitos vitales que tienen que ver con reflejar los nuestros desde el amor. No se quedan a nuestro lado por servilismo, sino por aprender y porque buscan constantemente lo que amar en cualquier entorno, en cualquier ser, en cualquier lugar al que la vida les lleve.

Espero que te haya interesado mi aportación al programa.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

Si te interesa oírlo entero: también en IVOOX

Si quieres oír más programas, los puedes encontrar en esta web

Si deseas una tirada de cartas de animales guía gratuita, haz click aquí

Si eres más de buscar a tus animales de poder con métodos ancestrales, haz click aquí

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