Zoológicos


Ya está aquí la nueva edición de «El Amor que nos Rodea», la sección de Concha Romero del Toro en el podcast Plumas en los Bolsillos, un programa dedicado a los animales y el bien que hacen a nuestras vidas.

En esta ocasión abordando el tema de los animales recluidos en Zoológicos, parques acuáticos, safari parks, circos y repasando su historia, los problemas emocionales de la reclusión y los temas éticos, y por último, un hermoso canto a la libertad.

el amor que nos rodea

Si te interesa comprender mejor a los animales y el amor que son, la sección «El Amor que nos rodea» está inspirada en el curso «Las 7 Leyes de los Animales»

¡Que la conciencia animal os guíe!

Por si eres más de leer:

Antes de empezar os contaré una historia: en una de las excursiones del colegio de mi infancia, en los 70 fuimos a ver en Girona el lago de Banyoles y su museo. Allí había disecado, lo que ahora se conoce como un bosquimano pero que ellos conocían como “el negrito disecado”, una grotesca pieza que los catalanes exhibían con orgullo hasta que, en 1983, un estudiante holandés de 21 años, un mochilero que acabó allí haciendo autoestop entró en el museo y sintió vergüenza: esta persona quedó tan impactada, que acabó escribiendo un libro titulado “El Negro y yo” que hacía un repaso a las perversiones colonialistas, para que tomásemos conciencia de la magnitud antropológica del hecho: que habían disecado y exhibían semidesnudo a un ser humano vaciado por dentro, rellenado con paja y repintado con betún.

Se exhibió durante décadas en ese museo como un bosquimano del Kalahari botsuanés, pero entonces el libro de este chico generó un gran escándalo internacional en los noventa, y en el año 2000 el hombre disecado fue repatriado para ser enterrado en Botsuana, aunque pronto surgieron dudas sobre si ese era su verdadero origen, porque Frank Westerman, el escritor del libro, el mochilero holandés, ha certificado ahora con más datos que los que desenterraron al hombre y lo disecaron, dos franceses en 1830, nunca llegaron a Botsuana, sino que el bosquimano de Banyoles vivió en la parte del desierto del Kalahari de la actual Sudáfrica y que era allí donde tenía que haber sido enterrado. Todo junto, una falta de respeto hasta el final.

He contado esta historia para que nos demos cuenta de que, hasta aquel entonces, nadie había reparado en que era muy irrespetuoso con la dignidad de esa persona el haberla disecado y que fuera exhibida como un objeto, en un museo. Hasta incluso yo, la niña que entonces era, sentí en un lugar muy profundo de mí, cuando lo tuve delante, que aquello no estaba bien, pero estaba en una etapa inmadura de imitar al grupo y como nadie decía nada, lo normalicé.

De la misma manera, durante la época colonialista se capturaban africanos para el trabajo esclavo, y nadie tenía suficiente conciencia para entender lo que eso representaba. Tuvieron que pasar varios siglos para que se comprendiera ampliamente la falta de conciencia de este hecho y se otorgaran legalmente derechos humanos a esas personas.

Toda esta historia sirve para expresaros que en mi opinión personal, en la actualidad tenemos esa misma falta de conciencia y de respeto hacia las vidas de los animales que son capturados y recluidos, a veces también adiestrados con dolor, simplemente para ser exhibidos de una forma artificial y aséptica, sólo para el disfrute y la sed de curiosidad del humano, pero un disfrute desde lo mental, no desde la auténtica conexión del corazón, un disfrute superficial y pasajero, para matar el aburrimiento.

De hecho, os invito a que recordéis en vuestra infancia, las veces que habéis entrado en algún tipo de zoo o circo. Yo por mi parte, recuerdo las expectativas y la ilusión de pequeña cuando planeábamos ir al zoo, pero luego salir de él con una sensación de vacío, como que las expectativas no se habían cumplido para nada, y con una sensación desagradable que no sabía cómo interpretar. De igual manera la primera y única vez que fui a un circo de pequeña, me llevé una decepción tremenda y salí de allí con el mismo vacío.

Ahora sé que percibí en ambos sitios la tristeza del ser que es abusado, y ahora sé también que las capturas para esos sitios implican dolor y confusión en los animales, pero si añadimos el dolor del adiestramiento, que implica romper al animal con palizas sistemáticas o algún tipo de tortura emocional, para que se quiebre su alma y no vea otra salida más que obedecer, la cosa empeora. Los colonialistas sabían muy bien que estos métodos son muy útiles para esclavizar a alguien libre: pasó en la época de la esclavitud de estados unidos y también pasa ahora con las mujeres engañadas o raptadas para trabajar en la prostitución, que son violadas y a veces también apaleadas sistemáticamente para quebrar su alma y que obedezcan y toleren la esclavitud del burdel como única salida.

Como ya dije en otra ocasión, los humanos sabemos muy bien cómo matar el amor.

Gracias a las comunicaciones con animales, también sabemos que hay animales enjaulados en los zoológicos que son plenamente conscientes del maltrato y que su agresividad ante nosotros no es odio sino autodefensa, son animales que no quieren tener nada que ver con humanos, pero esta autodefensa nosotros la interpretamos como que son animales muy violentos y peligrosos, (seguramente por esa creencia infantil de que tenemos derecho sobre todo lo que vive en este planeta, y por eso nos extraña que se opongan al destino que hemos decidido para ellos con esa violencia y sacamos la conclusión de que como especie ellos son los peligrosos). Pero gracias a las comunicaciones sabemos que ellos, a pesar de las vejaciones, saben de su poder y de su magnífica presencia, pero constatan una y otra vez que los humanos no les ven y no les muestran el respeto que merecen sólo por ser, tan sólo les quieren utilizar.

Sin embargo, otros animales, la gran mayoría, generan zoocosis que son una pista de su sufrimiento, porque quizás no superan la reclusión. Una zoocosis es un trastorno o patología en un animal como consecuencia de la reclusión. Este término lo creó un tal Travers para referirse al comportamiento anormal de los animales de los zoos, apuntando que podría ser la prueba de que el cautiverio conduce a la neurosis. Según Travers, un animal zoocótico es aquel que ha sufrido daños emocionales debido a la cautividad. En la película “Happy feet”, una película de dibujos animados de Disney, está muy bien explicado; Mumble el pingüino protagonista con un don para el baile que lo diferencia del resto, termina siendo capturado y encerrado en un acuario donde intenta comunicarse con los humanos a través del cristal, pero no logra llamar su atención y poco a poco entra como en un sopor o depresión que le hace vagar repitiendo movimientos, como ido.

Y así es cómo se desligan los animales de su alma y generan estas zoocosis, pues hay que tener en cuenta que ellos viven en el AHORA, que no proyectan en el futuro, no calculan, y si añadimos a la reclusión, la soledad de no poder comunicar a nadie su desesperación para recibir ayuda, acaban entrando en un estado de tristeza y disociando su cuerpo de su alma. Algunas zoocosis son por ejemplo trastornos sexuales o alimentarios, y un 80% presentan trastornos obsesivo-compulsivos como las estereotipias o movimientos repetitivos sin un fin. Se sabe que se hacen adictos, que sufren depresiones, que se autolesionan, que enferman por el estrés y hasta incluso que hay intentos de suicidio.

La diferencia con nosotros, los humanos, cuando somos recluidos es que nosotros tenemos esperanza: y también puedo nombrar una película que lo explica muy bien: me refiero a Invictus, sobre la vida de Nelson Mandela, en la que éste pasa los años de un cautiverio injusto, por razones políticas, recitando un poema de William Ernest Henley titulado precisamente Invictus, poema que él usa como ancla para mantener su fortaleza de espíritu, y superar la adversidad, recordándole que él es el dueño de su destino.

Porque nosotros los humanos podemos proyectar en el futuro y tener esperanza, nosotros podemos calcular y visualizar el momento en el que seremos liberados. Pero los animales viven en el ahora, viven centrados en el momento presente del que aprovechan cualquier información, y su momento presente en un Zoo se convierte en pérdida de libertad, separación de su hábitat natural y de su grupo, un espacio muy reducido y una ociosidad forzada o falta de estímulos, a veces sobreexplotación como en los circos, también control del humano en las horas de comer y la calidad el alimento (y la falta de motivación que eso supone), o masificación, o a veces maltrato de los cuidadores… y para ellos no hay esperanza de un futuro, no hay más que el ahora.

Y todo para ser como el bosquimano de Banyoles, un objeto en una vitrina.

En la actualidad el debate está servido: pues los que apoyan a los zoológicos argumentan que son muy beneficiosos para el humano porque entretienen, porque educan a los niños en valores y en respeto por la naturaleza, y en la importancia de la conservación. Dicen que son lugares en los que se favorece la investigación de los ecosistemas y de nuevos fármacos y tratamientos, y sobre todo que son el lugar seguro para fomentar la conservación de especies en peligro de extinción, pues protegen a las especies de nuestro comportamiento insensible y destructor.

Es cierto que ahora ya se legisla por fin acerca de las condiciones en las que se puede mantener cautivo a un animal y los zoos de reducidas jaulas están desapareciendo siendo sustituidos por enormes extensiones en las que los animales disponen de condiciones que simulan mejor sus hábitats, y disimulan las cercas y los barrotes, donde la obtención del animal es ética, pues ahora, en teoría, ya no hay caza furtiva, sino que se adquieren de otras instituciones o de liberar a animales en cautiverio ilegal, y ahora se asegura que el trato ya no sea cruel por parte de adiestradores y cuidadores.

Por eso, ahora los zoológicos parece que han hecho un cambio de consciencia, que han evolucionado pues tienen programas de repoblación, ligados a los de conservación de los animales en peligro de extinción, y aseguran que el fin ya no es exhibir, sino reintegrarlos en sus espacios naturales.

Pero no hay que olvidar que el origen de los Zoos son las colecciones privadas de individuos poderosos a lo largo de la historia que compraban especies exóticas sólo porque podían, usando medios de captura inmorales y trasladados en condiciones deplorables. Y que por desgracia esto sigue pasando, pues y tal y como hablamos en el programa de la caza, aún hay muchas personas que pagan ingentes cantidades de dinero por un animal salvaje y el tráfico ilegal de animales es uno de los que más dinero da, junto con el de mujeres y el de drogas, y también hablamos de que Frank de la jungla y su mujer han pagado un alto precio por denunciar este tráfico en sus programas porque las mafias son poderosas y no quieren perder sus beneficios.

Como dije en el anterior programa, los humanos estamos todos mezclados en diferentes grados evolutivos y los que tienen un grado evolutivo más primario son los que a más retos nos enfrentan o más difícil nos ponen las cosas y hay que vivir con ello, y usarlo para ganar en conciencia, por lo que es justo señalar que este giro de los zoológicos hacia la conservación y el cuidado de los animales rescatados de ese tráfico, es un gran paso hacia la concienciación y el respeto por los ecosistemas tal y como son, y un primer avance hacia un futuro en el que los animales podrán desarrollar su vida sabia sin injerencias humanas en su medio natural.

También los circos se van transformando; de los circos rancios con domadores vestidos de uniforme que someten a las supuestas bestias haciendo alardes de poder, con lo que implica el espectáculo entre bastidores de vejaciones y maltrato animal, que huele a una mezcla de sufrimiento y heces por los cubículos inmundos y mucha impotencia, al circo del sol, que fue de los primeros en percatarse de la auténtica esencia del espectáculo, es decir, que los circos podían ser espectáculos increíbles y hermosos sin necesidad de abusar de nadie.

Aunque es un proceso lento, pues casualmente, mientras estaba preparando este programa recibí un correo del PACMA, el partido animalista, que hacía un llamamiento para ayudar a Simba, un león que vive encerrado y desesperado en el remolque de un camión del Circo Roma Dola, que estáinstalado desde hace más de un año en Arjona (Jaén). Simba, como ellos dicen, es un león anulado, que ruge al vacío, que tiene la mirada perdida y que deja pasar sus días en una sucia jaula.

Y eso es lo bueno de esa toma de conciencia, que están surgiendo cada vez más asociaciones, fundaciones, partidos políticos y santuarios de animales, o refugios éticos, que dan un espacio seguro a los animales liberados de instituciones que los maltratan, como por ejemplo la de grandes felinos de Kevin Richardson en Sudáfrica, de la que hemos hablado en varios programas, o como los movimientos para liberar a los cetáceos, que gracias a la presión que ejercen en las redes sociales y a implicar a caras conocidas para hacer el mayor ruido posible, consiguen hacer visible y concienciar acerca del problema; por ejemplo, antes de la pandemia se consiguió liberar a muchos cetáceos de la llamada cárcel de ballenas de Ojotsk, en la costa rusa del pacífico que oficialmente era un “centro de adaptación de mamíferos marinos” pero en realidad son unas instalaciones muy precarias donde ballenas y otros cetáceos capturados y hacinados esperan ser vendidos a los parques acuáticos de china.

El debate sobre la liberación de cetáceos y demás especies enjauladas sigue abierto. También ONG sensibilizadas con la naturaleza y los animales, como Greenpeace, que tiene el mérito de ser la iniciadora de estos movimientos, tienen un papel fundamental que ha ayudado a esa toma de conciencia. De hecho, el propio PACMA es algo increíble; la creación de un partido político sólo para luchar por el bienestar de los animales en el parlamento español, eso para mí es también un signo de esperanza.

Si nos guiamos por cómo hacen los animales, si los usamos como nuestros maestros y queremos seguir su ejemplo de vida sabia, hemos de aprender a buscar qué amar en cada ser, en cada situación y en cada lugar, y a respetar la diversidad, porque no sabemos lo que nadie ha venido a aprender, ni las experiencias que ha tenido que han formado sus puntos de vista, sólo sabemos el nuestro, y podemos en vez de juzgar desde nuestro nivel más elevado, entender que se honra a sí mismo al ser y hacer lo que es verdad para él con el nivel de conciencia que le ha tocado experimentar, porque todo tiene un sentido.

Por eso es importante mirar al futuro con esperanza, entre otras cosas, porque la calidad del pensamiento de ahora, la calidad de este momento, marca la calidad que proyectamos en ese futuro y el tipo de experiencias que tendremos, por lo que, en vez centrarnos y juzgar la conciencia del pasado que es más primaria siempre, comparada con el presente, podemos centrarnos en que las conciencias se despiertan inevitablemente, que avanzamos y evolucionamos, concentrarnos en visualizar ese futuro en el que ya no más animales abusados, ya no más humanos abusados, porque la historia del bosquimano disecado nos revela eso; un pasado en el que el embotamiento o embrutecimiento de los nervios nos hacía imposible percibir las faltas de respeto hacia los demás seres vivos, y cómo poco a poco todos afinamos nuestra sensibilidad, desentumecemos los nervios y nos hacemos más conscientes.

A pesar de que en la actualidad nos quieren embrutecer con los medios de comunicación, que creo sinceramente que siguen un plan, porque las noticias sólo muestran lo enfermizo y lo perverso de esta sociedad, y así nos dicen implícitamente que sólo nos interesa o nos mueve la violencia y la muerte, o quizás nos sumen en un estado de hipnosis colectiva donde sólo creemos en lo que nos muestran, a pesar de eso, nuestra conciencia se amplía sin parar, se abren nuevas capacidades y nos ponemos en la piel de los otros con más facilidad, porque estamos en una era en que por fin salimos de nuestro ego y vemos con ojos nuevos lo que nos rodea, no desde cómo nos afecta, sino la belleza y el sentido real que nos rodea.

Una era en la que somos más conscientes de que todos viajamos pegados a la más hermosa y diminuta mota de polvo de color azul, que gira alrededor de un minúsculo punto de luz en un espacio que es infinito, y esta hermosa mota de polvo evoluciona y nosotros con ella hacia la convivencia en paz y armonía, como los animales, respetando ecosistemas, aprendiendo de sus equilibrios, aprendiendo a vivir con el corazón como viven ellos, disfrutando del ahora, agradecidos por poder experimentar en esta bolsa membranosa que es nuestro cuerpo, en este cúmulo de moléculas y células que somos, que nos permite sentir el estar vivos.

Una de las leyes de los animales dice que el error está permitido, sino no tendríamos libre albedrío porque no hay otra forma de conocer algo que oponiendo resistencia, no se puede conocer y valorar la armonía sin antes haber experimentado la falta de ella, no se adquiere conciencia si no se experimenta primero la inconsciencia, la injusticia y la brutalidad, no se gana en sensibilidad si no se experimenta la ofuscación y la insensibilidad, y es la desarmonía lo que motiva el querer volver a ella, y eso es en resumen nuestra historia, la experimentación individual y colectiva de salir de nuestro centro y aventurarnos al viaje hacia experimentar el opuesto complementario de lo que realmente somos y así todos como un organismo vivo crecemos y evolucionamos hacia el retorno a quien somos en realidad.

Aunque el mal haga más ruido que el bien, como decía Facundo Cabral, el bien es mayoría, sólo hay que querer centrarse tan sólo en ese bien, y reconocernos en el otro, reconocernos en los animales y verlos como hermanos y compañeros de viaje en estas vueltas incesantes al sol que da este hermoso planeta. Para ello, tan sólo hacen falta pequeños gestos de amor en el día a día, e iniciar o apoyar causas justas de liberación de seres abusados, incluido el planeta, y sobre todo enseñar o concienciar con el ejemplo, no forzando ni juzgando mal a quien todavía no alcanza a comprender, en resumen, tan sólo centrarse en el amor que nos rodea.

Por eso, no es preciso mortificarse por las decisiones erróneas e inconscientes del pasado, o hasta incluso de la actualidad, sino centrarse en el inevitable avance hacia el equilibrio y la consciencia de todos los seres, y eso lo saben los animales, saben que estamos en una etapa muy difícil pero que saldremos de ella, que será resuelta, porque tenemos en nuestro interior el ansia por volver a la armonía, y volver a ser el amor que somos nuevamente, y así liberar y liberarnos.

Porque liberar a un animal enjaulado y devolverle lo que es suyo, la libertad, es un acto catártico que nos eleva energéticamente, que nos produce un bien a niveles muy sutiles y a un nivel simbólico nos está liberando de nuestros propios barrotes, de nuestra cárcel particular de creencias generadas por el miedo.

Si te interesa verlo entero: está en You Tube

Si quieres oír más programas, los puedes encontrar en esta web

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